Algunas reflexiones de lo visto y oído en Pública 12

Los pasados 26 y 27 de enero asistí a Pública 12 [Encuentros Profesionales de Gestión Cultural] que se desarrolló en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, organizado por la Fundación Contemporánea.

Desde entonces llevo queriendo escribir algunas impresiones y reflexiones sobre lo que allá ví y escuche pero, no soy capaz de [re]conocer por qué oscuro motivo he encontrado mil y una excusas para no hacerlo hasta este momento. Pero más vale tarde que nunca, así que allá vamos.

La primera impresión es que me pareció un éxito aquello de poder reunir a más de 500 profesionales en un evento. Como no podía ser de otra manera, uno de los trend topic del congreso fue la crisis, desde sus múltiples variantes y con todas sus consecuencias. En la mayoría de las ponencias a las que yo asistí se hablo de la crisis, del final de una era y del comienzo de una nueva. Y en este contexto de nueva era se habló, y bastante, de la nueva ley de mecenazgo.

Esto que, a priori, podría parecer algo con mucho sentido, algo coherente, es una de las cuestiones que más me está ocupando la cabeza.

Me explico, y voy a intentar ser breve; creo que la cultura no puede, ni debe, unicamente, financiarse desde el estado; más aún en los tiempos en los que nos está tocando vivir y en los que se avecinan. Creo esta financiación debe completarse y complementarse desde lo privado, desde las empresas y también desde las personas, pero también creo que esto no puede ser un elemento sustitutivo, sino algo complementario y sumatorio a lo que ya existe. Creo que sería un enorme error que, aprovechando esta coyuntura de crisis, se crea, creamos que la nueva ley de mecenazgo va a ser la solución a la financiación de la cultura, porque, simplemente, es mentira. 

Creo que la cultura es más, mucho más, que un conjunto de servicios y productos. Creo que es un bien común y que, como tal, debemos mimarla y cuidarla para que evolucionemos como personas y como sociedad. No podemos limitarnos a pensar que cultura es, únicamente, un listado de actividades organizadas temporalmente por tal o cual institución, organización, entidad o empresa. Cultura es educación, son procesos de mediación, es investigación, es desarrollo, es progreso, es sostenibilidad. Es muchas cosas a la vez y es un elemento tractor de desarrollo de cualquier civilización; el único me atrevería a decir.

Finalmente, creo que los que nos autodenominamos “gestores culturales” debemos hacer autocrítica de cara a poder responder[nos] qué grado de responsabilidad tenemos en todo este complejo estado de las cosas, porque todos tendemos a echar balones fuera y creo que el verdadero cambio de era es ese en el que cada uno asume su responsabilidad en el conjunto; en el social, en el político, en el cultural, …

Pública 12 ha sido algo que me ha impactado, quizás sea inocencia, pero aún no soy capaz de saber qué sensación me ha dejado. Si la cuestión de introducir la Ley de Mecenazgo como una alternativa a la crisis en la financiación de la cultura ha sido algo premeditado desde la organización, me parece algo perverso y muy peligroso; precisamente por la capacidad de convocatoria que ha tenido y por el efecto multiplicador que este mensaje puede tener. La ley de mecenazgo no es la solución a la crisis económica en la cultura. No lo es. De lo contrario, si ha sido una cuestión no planificada creo que debería haberse cuidado mucho este aspecto para que en los más de 500 profesionales que acudimos no quedara el poso que quedó en mí, que quizás sólo ha quedado en mí; pero ha quedado.

Seguiré escarbando en mis sensaciones para poder llegar a conclusiones más claras.

La excepción cultural latinoamericana

Frente al modelo europeo enfocado en el consumo y los recortes, el continente apuesta en plena crisis por el hecho creativo como motor de cambio social

También la geografía produce sus metáforas. El rechinar de dientes del otoño europeo tiene su contrapeso en la tímida primavera que llega a esos países que llaman emergentes. Y lo que vale para el clima vale para la cultura. Mientras la crisis del Viejo Continente obliga a los Gobiernos a mandar su cuota de prestigio al aparcamiento de los presupuestos, Latinoamérica quiere colocarla en la vía rápida de las autopistas. Incluidas las que le quedan por construir. Mientras en una punta del mundo la industria cultural y el consumo marcan la agenda, en el otro la cultura desborda unos límites que nunca alcanzó a hacer suyos.

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Cultura, arte, entretenimiento y crisis…

Son estos, los tiempos de crisis, en los que tenemos, debemos buscar nuevas fórmulas que nos permitan desarrollar proyectos sueños e ilusiones en el ámbito de la cultura, el arte y el entretenimiento.

Es este ámbito en el que, desde aisilan, hemos decidido colaborar con la FTI [compañía de teatro] para la puesta en escena de su última obra “Babiloniako Loreak/Flores de Babilonia/Fleurs de Babylone” que se estrenará el próximo viernes, 9 de octubre.

Es una fórmula de colaboración, un tanto peculiar y compleja, pero lo importante es el hecho de que con este tipo de acciones en común hemos hecho posible, entre todos, que este proyecto vea la luz y pueda ser representada.

Solo queda desear “mucha mierda” para cada una de las muchas representaciones que, esperamos, se realicen a lo largo y ancho del mundo, así como animar a empresas, instituciones y organizaciones en colaborar para sacar adelante proyectos culturales, sea cual sea su naturaleza.