This is a tumblelog, kinda like a blog but with short-form, mixed-media posts with stuff I like. Scroll down a bit to start reading, or a bit more to read more about me.
Ayer tuve la oportunidad de participar en Eutokia de un “encuentro-reunión”, el primero de un proceso en el que me gustaria poder seguir participando. De la mano de AMASTÉ, escuchamos y charlamos en torno al procomún. Un primer encuentro en ql que nos reunimos una treintena de personas, con múltiples experiencias personales y profesionales y en el que intentamos llegar a una definición, más o menos “común” sobre el término. Aparte de lo gratificante de conocer gente nueva con inquietudes y experiencias diferentes, tuve la oportunidad de desvirtualizar a personas que únicamente son amigas en las redes sociales; ahora seguimos siendo amigos en el mundo 2.0 y, cuanto menos, conocid*s en la vida 1.0. La conclusión personal más importante que he sacado de este primer encuetro es que existe un gran número de personas y como consecuencia entidades y organizaciones que están buscando nuevas formas de relación y comunicación para poder desarrollarse de manera diferente y sostenible. La disposición existe, ahora solo queda mirar al entorno para conocer personas y organizaciones con las que compartir y colaborar. Digo esto porque se me antoja difícil poder establecer relaciones importantes y fuertes sin un conocimiento previo; supongo que es algo cultural pero ocurre en la vida cotidiana, con los amig*s, con las parejas, en el trabajo, … Creo que cuando pensamos en procomún pensamos en macro y creo que con pequeños grupos y pequeñas acciones se pueden ir provocando pequeños cambios que, en cadena o de manera complementaria, conlleven a grandes cambios a favor de bien común. Por supuesto cuando el término-concepto procumún se acerca al termino economía-dinero los nubarrones negros empiezan a nublar nuestras mentes abiertas al compromiso y a la colaboración. Sinceramente creo que son conceptos perfectamente complementarios y que, también en lo referente al dinero, hay que ser claro y transparente cuanto se trata de colaborar y aportar al bien común, dejando en un segundo plano el “qué hay de lo mío”. En fin espero poder seguir participando, aprendiendo y compartiendo reflexión y acción en esta Hondartza de ColaBoraBora y en tantos otros “espacios” de encuentro.

El pasado sábado se presentó en el salón de videoconferencias de ESIDE en la Universidad de Deusto “Colabora Bilbao” una plataforma de participación y colaboración ciudadana.
EITB se hizo eco de la presentación a través de esta noticia en su informativo en euskera “Gaur egun” del sábado
En el siguiente link puedes ver el video http://www.youtube.com/watch?v=EnXDf-HhCDI
Es un palabro que me acabo de inventar. En realidad no significa nada. Simplemente es la unión de dos palabras: competencia y complemento. Son dos palabras que, en principio, significan cosas muy diferentes. Sin embargo, yo creo que se pueden unir en una sola palabra: complemencia.
No se por que extraña razón las personas pensamos que estamos, permanentemente, amenazados, por algo o por alguien. No hace falta que nadie a nuestro alrededor nos presione para que suframos esta sensación. Simplemente, lo sentimos.
Si me pongo a pensar, llego a la conclusión de que, quizás, es por la educación que hemos recibido. No solo en la escuela. También en nuestras casas. Pero también en otras facetas de nuestra vida: la actividad física, mal llamada deporte, el trabajo, los amigos, la familia, …
Tod@s hemos escuchado más de una vez y más de dos; tienes que ser un buen estudiante. Tienes que sacar las mejores notas. Tienes que ser el mejor del equipo. No solo el mejor del equipo, sino el mejor portero, el mejor defensa o el mejor delantero [esto suponiendo que hayamos practicado un “deporte de equipo”; mal llamado deporte y mal llamado de equipo].
Ocurre en las personas y, como consecuencia, ocurre en la empresa. Hay que ser los mejores. Pues yo creo que no. Y creo que hay mucha gente que cree como yo. Creo que hay una manera de ser competitivo mejor que mirándonos solamente al ombligo.
Y esa forma no es otra que siendo complementarios a otr@s, a los compañeros y a los “contrarios”. Practicando la complemencia. Porque creo que todos sabemos hacer cosas de una manera diferente y precisamente esa diferencia de matices es la que nos enriquece y nos hace ser complementarios.
Creo que la suma de elementos individuales o colectivos a favor de un fin común tiene una enorme potencialidad. Creo que, por esta complementariedad, debemos trabajar a fondo y buscar personas y colectivos [también empresas] que puedan complementarse con nosotros para conseguir objetivos comunes. Creo además, estoy convencido, que es una fórmula que actualmente no se utiliza y si se utiliza, es minoritaria.
Además, creo que de alguna manera es una fórmula egoísta, en la que cada quien expone sus intereses, se conjuntan con los de otr@s y se busca la consecución de los mismos. Eso sí, por una vez como complemento, en colaboración, cooperando y trabajando en común en pos de un objetivo conjunto.
Por todo esto, creo que el palabro complemencia es una palabra con sentido.
Es un palabro que me acabo de inventar. En realidad no significa nada. Simplemente es la unión de dos palabras: competencia y complemento. Son dos palabras que, en principio, significan cosas muy diferentes. Sin embargo, yo creo que se pueden unir en una sola palabra: complemencia.
No se por que extraña razón las personas pensamos que estamos, permanentemente, amenazados, por algo o por alguien. No hace falta que nadie a nuestro alrededor nos presione para que suframos esta sensación. Simplemente, lo sentimos.
Si me pongo a pensar, llego a la conclusión de que, quizás, es por la educación que hemos recibido. No solo en la escuela. También en nuestras casas. Pero también en otras facetas de nuestra vida: la actividad física, mal llamada deporte, el trabajo, los amigos, la familia, …
Tod@s hemos escuchado más de una vez y más de dos; tienes que ser un buen estudiante. Tienes que sacar las mejores notas. Tienes que ser el mejor del equipo. No solo el mejor del equipo, sino el mejor portero, el mejor defensa o el mejor delantero [esto suponiendo que hayamos practicado un “deporte de equipo”; mal llamado deporte y mal llamado de equipo].
Ocurre en las personas y, como consecuencia, ocurre en la empresa. Hay que ser los mejores.
Pues yo creo que no. Y creo que hay mucha gente que cree como yo. Creo que hay una manera de ser competitivo mejor que mirándonos solamente al ombligo.
Y esa forma no es otra que siendo complementarios a otr@s, a los compañeros y a los “contrarios”. Practicando la complemencia. Porque creo que todos sabemos hacer cosas de una manera diferente y precisamente esa diferencia de matices es la que nos enriquece y nos hace ser complementarios.
Creo que la suma de elementos individuales o colectivos a favor de un fin común tiene una enorme potencialidad. Creo que, por esta complementariedad, debemos trabajar a fondo y buscar personas y colectivos [también empresas] que puedan complementarse con nosotros para conseguir objetivos comunes. Creo además, estoy convencido, que es una fórmula que actualmente no se utiliza y si se utiliza, es minoritaria.
Además, creo que de alguna manera es una fórmula egoísta, en la que cada quien expone sus intereses, se conjuntan con los de otr@s y se busca la consecución de los mismos. Eso sí, por una vez como complemento, en colaboración, cooperando y trabajando en común en pos de un objetivo conjunto.
Por todo esto, creo que el palabro complemencia es una palabra con sentido.
Son estos, los tiempos de crisis, en los que tenemos, debemos buscar nuevas fórmulas que nos permitan desarrollar proyectos sueños e ilusiones en el ámbito de la cultura, el arte y el entretenimiento.
Es este ámbito en el que, desde aisilan, hemos decidido colaborar con la FTI [compañía de teatro] para la puesta en escena de su última obra “Babiloniako Loreak/Flores de Babilonia/Fleurs de Babylone” que se estrenará el próximo viernes, 9 de octubre.
Es una fórmula de colaboración, un tanto peculiar y compleja, pero lo importante es el hecho de que con este tipo de acciones en común hemos hecho posible, entre todos, que este proyecto vea la luz y pueda ser representada.
Solo queda desear “mucha mierda” para cada una de las muchas representaciones que, esperamos, se realicen a lo largo y ancho del mundo, así como animar a empresas, instituciones y organizaciones en colaborar para sacar adelante proyectos culturales, sea cual sea su naturaleza.